El traje de charro tiene los siguientes componentes:
Chamarra:La chamarra es generalmente corta con una cintura ajustada y solapa ancha con broches de metal y tres botonaduras.
Chaleco:El chaleco, similar a la chamarra, tiene una cintura ajustada y también esta decorada con botonaduras. Los chalecos con estilo de greca también son bordados.
Pantalones:Los pantalones son ajustados, adornados a los lados con doble líneas de botonaduras de oro o plata. También pueden ser bordados con adornos de gamuza. Para las damas, se usa una falda larga hasta la altura del tobillo.
Calzado: Botines cortos hechos de piel color negro o negro brilloso para ocasiones especiales.
Cinto:El cinto es ancho con ornamentos a los lados y una hebilla ovalada con forma de herradura o de cabeza de caballo.
Moño:El moño es colorido y ornamentado que le da formalidad al traje.
Botonaduras: Los botones de metal brilloso vienen en una variedad de diseños como toros, águilas, y cabeza de caballos. Están hechos de una aleación metálica de plata y níquel, conocido como alpaca, pero también pueden ser hechos de oro y plata.
Sombrero:El sombrero charro viene con una corona alta y con un ala muy ancha hecha de lana. El sombrero también puede venir con un ala hecha con diseños de bordado con gamuza. Como todo vaquero, existe una unión entre el charro y su caballo a quien lo cuida con dedicación y afecto. El caballo del charro tiene un pecho ancho, es fuerte y al mismo tiempo es ágil. La variedad y originalidad de sillas de montar dependen en su decoración. También se clasifica de acuerdo a su función y nivel intrínsico. La silla puede ser decorada con oro, plata o una fibra bordada de maguey. Entre las herramientas de faena, esta el machete, el cuchillo y su arma. Las alforjas y sarapes de varios colores son muy ornamentadas.
El jinete charro personifica un ideal romántico. El es a la vez bravo y galante, poseyendo elegancia en el vestir y en su comportamiento. El representa el mejor de los mejores impulsos del mexicano. En 1933, la charreada (versión mexicana del rodeo) fue reconocida como deporte nacional. Se ubica en segundo lugar después del fútbol como un deporte de espectadores. Charros compiten en frente de un panel de jueces que tienen un código de ética inalterable.